ENTREVISTA CON JESUS RAMIREZ (III) Y El IMAGINARIO SOCIAL

Por: Jesús Solís Alpuche

Objetivamente, yo considero que las noticias y el periodismo, son una forma de dirección social. Hasta nuestras conversaciones personales se proyectan como una sutil influencia sobre el medio circundante. Se informa, en definitiva (se escribe, habla (en las Redes o cualquier medio) o exhibe una película), para dirigir. Pero no siempre se logra. La información NO determina las decisiones de quienes la reciben, más cuando éstos la aceptan, y lo grave es que en la sociedad contemporánea se perfeccionan hasta límites inauditos los medios para imponer esta aceptación, mientras paralelamente disminuyen y se anulan las defensas de quienes deben concederla. Algo así se dice en Periodismo y Lucha de Clases de Camilo Taufic. 

Pero mejor sigamos con la entrevista de Daniela Pastrana y Reina Aidé con Jesus Ramírez Cuevas 

—¿Por qué se hacen las conferencias en el Palacio Nacional?

—Para mandar el mensaje de que es una decisión de gobierno, no de una dependencia, que es de interés del presidente. Y para subirles el perfil. En el momento más álgido de la pandemia, la conferencia de salud logró más audiencia que la mañanera.

—¿No es eso riesgoso, de nuevo, que se centre todo en una figura y que sigamos reproduciendo esta idea de que todo es por obra y gracias de una persona?

—Al contrario. Los secretarios tienen una imagen y los conoce la gente.

— Pero en un país presidencialista, paternalista, patriarcal, ¿no ves un riesgo en fortalecer la idea que de todo se mueve a partir de una persona?

—El presidente está convencido de la democratización de la presidencia, por eso la volvió tan cercana. Es más cómodo para un gobernante hacer lo que quiera. Ese presidencialismo se acabó. Tenemos un hombre de carne y hueso que hace política y que, claro, no va a renunciar a la fuerza de las instituciones mexicanas, donde el presidencialismo sigue siendo muy fuerte, pero lo pone al servicio de lo que considera las causas de la mayoría. Antes, en la presidencia había muchos sujetos interactuando, que es muy importante que eso ocurra, pero al mismo tiempo había una simulación democrática. Es decir, había una deliberación, pero a final de cuentas había un régimen autoritario que decidía por encima de todos, independientemente de la deliberación misma.

La sociedad civil

— Hay un gabinete de comunicación, un equipo… ¿y sí hace caso el presidente?

— Hace caso en cosas que son razonables, pero ahí también se va valorando y ya cuando la realidad reafirma que hay que cambiar, pues sí.

— ¿Reconsidera?

— Sí, es muy dúctil el presidente… digo es muy empecinado en un modelo de confrontación política, que es como muy pedagógico, de deslindar los campos y decir: «éstos, que todos piensan que son independientes, pues no, están teniendo intereses». Es un ejercicio didáctico y es importante…

— Pero de nuevo, riesgoso, porque en el discurso de organizaciones no gubernamentales acusa a rajatabla. Y hay muchas organizaciones que durante años hicieron la chamba del gobierno, y que han puesto el cuerpo para muchos asuntos. Igual que periodistas: él está pensando en Loret de Mola no en Miroslava Breach. Pero además tiene todo el poder para estar diciendo cosas, un día sí y otro también, sin que los interpelados puedan decir nada.

— ¿Cómo que no pueden decir? Ahora lo que todo mundo puede decir…

— No, no, pero nadie tiene ese alcance. Todos podemos decir misa pero no tenemos esa proyección que tiene desde donde habla, y además, con sus 40 minutos de respuesta…

—Ya estás respondiendo de la eficacia de ese modelo de comunicación, porque el poder mediático ya se volteó. Y si, las organizaciones de la sociedad son muy importantes, pero también hubo un proceso a partir de (Vicente) Fox de cooptación de las ONGs muy grande.

—No de todas

—No dije de todas. Dije muy grande. La deformación del neoliberalismo respecto a las oenegés es que mientras reducía el papel del Estado, disminuía los presupuestos y anulaba las responsabilidades sociales del gobierno, activaba las organizaciones para cubrir esos huecos. Era una manera de desplazar al Estado. Pero en este gobierno sí se decidió que como es una tarea del Estado lo asume el Estado. Las organizaciones siguen ahí, no se anuló la relación con ellas, sólo se cambió y se quedaron las que están haciendo un trabajo real.

— Este discurso sin matices también inhibe la participación social

—No sé si lo inhiba. Puede ser que lo haga menos necesario para lo urgente.

—Pero lo urgente puede ir desmantelando los poquitos avances que había en esquemas organizativos de sociedad civil.

—Sí, en otros países ha pasado, como en Ecuador. Pero aquí no lo veo, al contrario, más bien vienen los nuevos liderazgos, las nuevas organizaciones, los nuevos movimientos, Y eso también es un riesgo porque si no hay modelos de izquierda va a haber de derecha.

El impulso de los últimos años de las organizaciones no gubernamentales parte de un tema ideológico, insiste. El «antiestatismo», asegura, llevó a unos grupos a asumirse como representantes de la sociedad civil y construyeron, desde el gobierno, organizaciones no gubernamentales. (Continúa) chantzacn@hotmail.com 

 

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